Pero por más que lo intento, no soy tan ordenada como quisiera.
La susodicha estantería es esta:

A más de uno/a le sonará porque en realidad está pensada para una habitación infantil (¿y quién os dijo que yo no lo soy?). Pero es que cuando la ví, pensé: Esta me irá de perlas.
Pero, oh! oh! resulta que cuando empecé a poner todos mis cachivaches, quedaba fatal. Todo a la vista sin orden ni sentido. Así que ideé unos cajones para cada estante.

No tenía mucho material a mano, además de que quería que fuesen ligeros de peso (la estantería ya pesa mucho y mi confianza en los tornillos no es muy grande, que digamos). Así que me apañé unos cartones bastante rígidos y comenzé a tomar medidas y darle cuerpo.

Aprovechando unas cajas de madera, las desmonté y forré los frontales para que quedaran más curiosas.

Así me quedó el cajón en cuestión, pero ahora tengo que hacer los otros 5 y me falta material. Por eso, para ver el resultado final, he tenido que tirar de fotomontaje.
¿Os gusta cómo quedará? Es que sino me planto, que menudo faenón...
