En fin, como todo lo bueno termina, ya estoy de vuelta del pequeño viaje que nos hicimos la semana pasada. En realidad, el domingo ya estábamos de vuelta, pero había tantas cosas por hacer y tanto orden que poner, que hasta hoy no he encontrado un momento para explicaros algo.

El viaje en sí era a la Toscana, ir a Florencia, a Pisa y Siena.
Como soy poco mañosa con esto de reservar por internet, no quería hacerme ilusión hasta.... ¡pisar Italia! en serio, creí que algo fallaría y me quedaría en tierra. Así que no quise ilusionarme demasiado por si de verdad me había equivocado con la reserva, con el día, con el billete, con el vuelo, o dejarme los papeles, o tener el dni caducado (esto ya me ha pasado), olvidarme el pasaporte...¡yo qué sé!

Pero todo fue perfecto, y ahora que ya hace unos días que volví, es cuando me doy cuenta de que la cosa ha salido genial. Aunque ahora tengo muchas fotos que ordenar, que girar, e incluso que retocar... y eso que me he moderado muchísimo y no he hecho tantas fotos como de costumbre.

Os podría poner fotos junto a la torre de Pisa (sujetándola, ¡cómo no!), frente a las puertas del paraiso de
Ghiberti, de algún paisaje típico de la
Toscana (aunque yo lo encontré extraordinariamente parecido al de Girona)... pero empezaré por donde más ilusión me dió sacar fotografías:
de una galería de arte frente a la
Piazza della S.S.Annunziata
Pues sí, fuimos un día a ver un espectáculo a esta plaza y por el camino me encontré con esta galería. Era pequeña y destartalada, pero me gustó muchísimo lo que exponían y la manera de hacerlo.
Quizás era porque estaba algo saturada ya de
renacimiento, pero me parecieron unos cuadros geniales. Y como era tarde para entrar, y al día siguiente nos íbamos a otra ciudad, me puse a fotografiar cada rinconcito que pude.

Primeramente me llamó la atención estos cuadritos de la cúpula del Duomo, aunque son algo estilizados, porque si mi memoria no me falla, la cúpula es algo más esférica. Pero eso no quita que tengan un atractivo mayúsculo para mí.

Luego fuí observando y cada obra me parecía igual o mejor que la anterior (eso, o que las birras italianas estaban haciendo un efecto extraño sobre mí).
La cuestión es que la galería no tenía rótulo y ahora no la encuentro por internet. Así que sólo tengo estas fotos y el recuerdo de quedarme pegada a su escaparate como si fuese una tienda de golosinas.
Pero esto sólo es un trocito de viaje. En cuanto me aclare me pondré a contaros más.