Cada año suelo felicitar con unas postales hechas por mí a los más allegados (no suelen ser más de 5 ó 6 porque sería una locura hacer más).
Pensé que después de hacer
broches las dos últimas navidades, lo mejor sería hacer algo más minimalista. Me imaginé una estrella de las que se forman en los copos de nieve, así que comencé a buscar por internet algún patrón. Pero no tuve suerte y al final me la inventé (enseguida me dí cuenta de que hubiera sido más rápido y simple empezar por ahí, porque perdí mucho tiempo buscando sin éxito).

Una vez hechas, tuve que llamar a mi madre para que me recordara cómo se almidona. Me sorprendió un montón diciéndome que nada de arroz como yo creía, sino que calentara agua y le pusiera un poco de azúcar; y con esa mezcla impregnada en las estrellas, las sujetara con agujas y a secar. La verdad es que han quedado bien, pero no sé si esto en verano es un reclamo para las hormigas...
Luego con unas letras de calco, papel cebolla y cordón, acabé de rematar lo que resultó una felicitación-marcador-de-libros-navideña.
¿Qué me he olvidado esta vez? Hacer las fotos de las felicitaciones ya terminadas...